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La sociedad española encara la década de los sesenta deseosa de cambios y novedades: introducción del jamón de York y la margarina; del Nesquik frente al Cola-Cao; popularización de la olla exprés; desembarco del pan de molde Bimbo y de los envases Tupperware; nacimiento de las patatas Matutano, presentes en muchas celebraciones familiares (acompañadas de Coca-Cola, Pepsi, Mirinda, Trinaranjus, Casera o Bitter-Kas). En los setenta, los jóvenes empezaron a romper moldes: liberación sexual, contracultura y rebelión social; eran el principio de unas libertades soñadas. En la cocina, dos grandes novedades revolucionaron la vida de las amas de casa: el lavavajillas y la vitrocerámica. Los primeros hipermercados contribuyeron a cambiar los hábitos de consumo, y la cocina española se internacionalizó gracias al buen hacer de cocineros como Juan Mari Arzak, Pedro Subijana y, poco después, Ferran Adrià, entre otros. Los inicios de la década de los ochenta son testigos de la entrada en los hogares españoles de los primeros microondas y de un sinfín de pequeños electrodomésticos: licuadoras multifunción, molinillos de
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