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¿Sabías que en la Inglaterra victoriana hubo hogares empapelados con arsénico? ¿Que hasta que llegó el ferrocarril cada ciudad británica tenía su propia hora? ¿Que Gran Bretaña libró dos guerras para poder seguir vendiendo opio a China? ¿Que algunas familias fotografiaban a sus muertos como si aún siguieran vivos? ¿Que el hedor del Támesis llegó a paralizar la vida política de Londres? ¿Que la moda femenina remató los sombreros de gala con plumas, alas e incluso aves disecadas? ¿Y que un pintor mandó desenterrar a su mujer siete años después para recuperar los poemas que había enterrado con ella? Escándalos encubiertos, obsesiones morales enfermizas, avances científicos inquietantes y una sociedad dominada por el protocolo, la hipocresía y el culto a la muerte. Un recorrido por los bastidores y los mitos de la Inglaterra de Dickens, las Brontë y Jack el Destripador. Victoria reinó sesenta y tres años. Dio tiempo a abrir el primer ferrocarril subterráneo del mundo, a llenar de gas las calles y de penumbra los salones, a exportar grano de una Irlanda que se moría de hambre
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