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«La activista asiente distraída, su mirada vidriosa perdida en el vacío, murmurando que sí, que vale, pero que ella .y entonces cumple con su cometido y enarbola un arma invisible con la que encañona al tertuliano.: bang, bang, bang, bang». Año 2022. España vive crispada y una docena de personajes definen ese nuevo país que ya nadie reconoce: una community manager que fabrica bulos a demanda, un político sobreactuado y con problemas de ansiedad, un tertuliano prisionero de su equidistancia, una exdiputada que desata sin querer un movimiento antisistema, dos hermanos gallegos lanzados a resucitar ETA, un jubilado burgalés decidido a terminar con la vida del presidente del Gobierno... Y sin embargo, a pesar de condensar los defectos de ese guerracivilismo que nadie quiere, en todos estos personajes encontramos un pliegue, un gesto inesperado que nos devuelve una pregunta incómoda: ¿por qué la polarización son todos menos yo? El hombre que mató a Pedro Sánchez recupera la mejor tradición del esperpento español para retratar unas vidas marcadas por la precariedad, la frustración y el delirio. Miguel Alcázar .tra
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