En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Tolstói dejó escrito que las novelas terminan cuando los protagonistas se casan. Peter Marbury abogado en un pueblo inglés, lector empedernido, esposo y padre de cuatro niñas cierra el libro con una tristeza súbita: si eso es cierto, su vida no merece relato. Pero pronto descubre que la verdadera aventura comienza precisamente ahí, en casa: en los desayunos atropellados, las lecturas compartidas, las noches interrumpidas, los deberes, las enfermedades, los miedos infantiles, las discusiones pequeñas y las alegrías inesperadas. Donde parece que nada ocurre, todo sucede. Peter, un abogado que reúne algo de la nobleza moral de Atticus Finch y del humor irónico de Horace Rumpole, aprende entonces a mirar la vida familiar como quien lee una gran novela: con asombro, gratitud y una sonrisa. Hasta que la calma se quiebra. Un golpe absurdo en bicicleta lo trastorna todo, y al señor Marbury empiezan a agolpársele en la boca palabras que no son suyas. El señor Marbury es una novela luminosa sobre el matrimonio, la paternidad y la belleza secreta de lo cotidiano. Después de leerla, nadie volverá a mirar igual su pro
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.