En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
En este libro, Fernández Mallo aborda una originalísima idea, la unión de la Inteligencia Artificial con los ángeles caídos, para sacar a la luz multitud de insospechados resultados, caminos e ideas que cambian la forma de ver las Inteligencias Artificiales. Una vez más, Fernández Mallo nos abre una puerta que estaba sin abrir. Con la dúctil y comprensible combinación de campos del saber a la que nos tiene acostumbrados, explora todo ello desde la física, la antropología, la metafísica y la teología, proponiendo un nuevo marco de pensamiento para la IA. Y es que cuando hablamos de Inteligencia Artificial estamos ya partiendo de un abuso del lenguaje, de una 'metáfora consentida' -la IA ni es inteligente ni es propiamente artificial-, pero lo que sí sabemos con seguridad es que nuestro empeño por crear algo que como humanos nos supere se encuentra ya larvado en el origen del Homo sapiens, en una pulsión libidinal que se halla directamente relacionada con nuestro eterno deseo de crear un dios: pretendemos crear una definitiva IA por el mismo motivo por el que levantamos sistemas religiosos y divinidades a las
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.