En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Una sensual fantas¡a autoconclusiva sobre las segundas oportunidades del amor, inspirada en La Bella Durmiente y el mito grieto de Teseo y el Minotauro, de la mano de la autora de El Viento del Norte.Mucho antes de la civilización, exist¡an los dioses. Y antes de los dioses, exist¡an la tierra, los cuerpos celestes y el aire encarnado. Son los Anemoi (los Cuatro Vientos) y han sido desterrados a las cuatro esquinas del mundo.La princesa Sarai de Ammara está maldita: al cumplir veinticinco a?os caerá en un sue?o infinito y mortal, y su reino se hundirá en el caos y la ruina. En un último intento desesperado por salvarla a ella y a su reino, su padre le concierta un matrimonio con el apuesto pr¡ncipe Balior, del reino vecino. Pero entonces, Notos, el Viento del Sur (el inmortal que en su d¡a fue due?o del corazón de Sarai) regresa a su vida. Sarai decide ignorar a Notos y seguir con el plan de su padre, pero el pr¡ncipe Balior tiene oscuros secretos y, a medida que ella averigua más cosas sobre su prometido, comprende que el pr¡ncipe bien podr¡a ser la perdición de su reino. Sarai obligará a Notos a fingir que
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.