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El rodaje ha terminado y Luz y Ane ya no tienen que fingir delante de las cámaras y del equipo. Pero para ellas la verdadera función empieza ahora. Lo que nació entre tomas se ha convertido en algo real, y mantenerlo vivo fuera del set es mucho más complicado que seguir las instrucciones del director. Luz tiene que lidiar con el peso de su apellido y con una abuela aristócrata más presente que nunca y decidida a controlar cada movimiento de la familia para proteger su legado. Mientras tanto, Ane se ve arrastrada de vuelta a los fantasmas de su pasado. El escándalo que tanto le costó enterrar amenaza con reaparecer en el peor momento, poniendo en jaque su carrera y la confianza de la mujer a la que ama. Ahora que los secretos y el miedo empiezan a dictar las reglas, tendrán que decidir si su historia es lo suficientemente sólida como para resistir cuando todo lo demás salte por los aires. En la segunda entrega de La luz de los focos, su autora propone una reflexión sobre la identidad cuando se apagan las cámaras y el foco mediático. Si el primer libro se centraba en el descubrimiento, este profundiza en la va
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