En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
LA AUTORA NÚMERO 1 EN EL REINO UNIDO CON MÁS DE 250.000 LECTORASUn encargo inocente, dos vidas destinadas a encontrarseDesde siempre, Eve ha sentido una profunda fascinación por los objetos antiguos: está convencida de que son ventanas a otros tiempos y otras vidas. Por eso investiga con esmero cada pieza de su pequeña tienda de antigüedades en Cambridge, decidida a descubrir su historia y transmitirla a quien la adquiera.Adam es justo lo contrario: para él, solo importa el futuro. Ha llegado a la ciudad para encargarse de la herencia de su abuelo, fallecido recientemente, y su único objetivo es resolverlo todo cuanto antes y volver a Londres. Sin embargo, al descubrir que su abuelo confió a Eve la tarea de vaciar la casa familiar, Adam teme que el meticuloso trabajo de la chica retrase sus planes.Lo que ninguno de los dos imagina es que el abuelo de Adam los eligió a ambos con un propósito. Ahora, se han encontrado en el lugar y el momento exactos. ¿Qué les tendrá preparado el destino Descubre el encanto de Cambridge y déjate envolver por una historia de amor que conquistará tu corazón. ¿Te atreves a vivir
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.