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¿Qué vemos en el rostro de una persona? Ojos, boca, nariz... Pero ¿se puede trazar su geograf¡a? ¿Se pueden conocer sus accidentes? ¿Visitar sus capitales, circular por las principales v¡as, explorar los lugares apartados? ¿Qué domina el rostro y qué nos fascina de él? En este ensayo, Charo Crego transita por la cara humana a través de la historia y su plasmación en el arte, mostrándonos que no siempre se ha mirado el rostro de la misma manera. En el arte medieval, la boca dominó como órgano engullidor, orificio de acceso; pero en los siglos posteriores esa misma boca se convirtió en abertura de salida: emisora del grito y del malestar psicológico. En el Renacimiento los ojos se afianzaron con la mirada segura y confiada del hombre; pero pronto terminaron velándose, primero tras los párpados, después tras las gafas y por último tras las máscaras. Finalmente, en el arte del siglo XX, la faz ha perdido todos sus rasgos: ya no hay ojos ni nariz ni boca en muchos de los rostros de Dal¡, Bacon, Magritte, Dix o Borremans. A veces, ni siquiera perviven sus perfiles...
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