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Los filos de la noche, que Huso publica en su versión definitiva tras una profunda revisión de Manuel Rico (él la califica en el prólogo de «nueva novela») es la crónica de una ruptura sentimental con el telón de fondo del último franquismo y de los primeros años de la Transición. A través de un tenso diálogo, Abel y Elia, que compartieron vida a lo largo de una década, revisan los azarosos caminos que los llevaron a una situación límite. La frontera entre política y arte, entre amor y amistad, entre vocación y compromiso ético y civil, se desmenuzan con destreza y pasión hasta aflorar un drama íntimo vivido en la juventud por sus protagonistas. Escrita en segunda persona y con una estructura doble desarrollada en dos escenarios (la ciudad y un lugar entre montañas), Rico combina con acierto memoria y presente, realidad, sueño y ficción, ingredientes que, como ya ocurriera en otras novelas suyas como La mujer muerta o Trenes en la niebla, nos invitan a la reflexión sobre lo que hoy somos y sobre lo que fuimos en un tiempo no muy lejano. Un estilo cuidado, seguro y evocador a la vez, nos habla de la relación
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