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Este Libro de las devociones, escrito por el dramaturgo y performer Alberto Cortés, se construye tomando como núcleo El corazón de Ester, su última obra escénica. En palabras del autor, «la pieza está inspirada por un misterioso manuscrito encontrado en el siglo XIX en la campiña inglesa y firmado por una tal Ester. El escrito recoge un conjunto de poesías y diarios que exponen una forma de amar más grande que la vida y más ancha que el cielo. Ester, de fervor religioso, con un Dios que es el amor a los otros, invierte el tiempo entero de sus días en entregarse a los demás. En el transcurso del relato cuenta cómo de amar tanto se desgasta, hasta que un día desaparece del poblado sin dejar rastro. De tanto querer ser sol se va con él. De tanto ser mirada se deshace [.].» A la obra dramática se suma a modo de apertura una serie de corres pondencias intercambiadas entre el autor y el religioso carmelita des calzo y sacerdote Fernando Donaire. Y, como cierre, un devocionario de la carne, el texto titulado «Los chicos de la playa Adoro», escrito por Alberto Cortés a partir del encuentro con las pinturas del pinto
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