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Con los años, estas conversaciones a los postres, mantenidas en un restaurante madrileño a lo largo de varias citas, constituyen, efectivamente, unas memorias «a tres» que recorren .con absoluta, amena y espirituosa libertad. todo el catálogo del vivir; concretamente, en la España que va desde los años veinte hasta el fin del siglo. Las ciudades, el sentido del humor, el servicio militar, los oficios, el amor, la creación, el éxito, la Iglesia, la banca, la patria, el cine, la literatura, la vejez. componen el itinerario que irán despachando los tres postcomensales, pertenecientes a tres generaciones consecutivas de españoles: Rafael (1926), Vicent (1936) y Harguindey (1945). Memorias de sobremesa es uno de los libros de conversaciones más disfrutones que se recuerdan. Ni una réplica, ni una apostilla, ni una idea tienen desperdicio. No hay una página que no mereciera ser cincelada en una tabla de cera. Pero además de un compendio de pareceres, opiniones y quites periodísticos, el libro es como una suerte de novela por turnos, repleta .al modo cervantino. de relatos intercalados que se engastan naturalmente
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