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«Si Juan Antonio de la Oliva te conoció en Madrid y te amó cuando solo tenías diecinueve años, si mi abuelo te encontró en París y te amó cuando tenías veintidós, mi madre y yo te quisimos igual porque es evidente que fuiste una persona hecha para ser amada». Pepita de Oliva, nacida como Josefa Durán en el seno de una familia gitana, fue una bailarina malagueña conocida como «La Estrella de Andalucía», un símbolo de gracia y encanto que fascinó a la Europa del siglo XIX. Sin embargo, su notoriedad trascendió los escenarios cuando su romance con el aristócrata y diplomático Lionel Sackville-West desafió las convenciones de su tiempo. Tras la muerte prematura de Pepita, la historia continúa con su hija ilegítima, Victoria. Educada en un convento, pasó una breve temporada en Estados Unidos antes de instalarse en Inglaterra, donde el matrimonio con su primo Lionel Edward Sackville-West legitimó su posición en la conservadora sociedad victoriana. Entre el esplendor de la época, los viajes, el amor y los sacrificios, la fascinación de Vita Sackville-West por su abuela .aquella gitana de cabellera negra y sortijill
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