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Roma, 24 de junio de 1965. Una mujer y un hombre dejan a su hija de ocho meses sobre una manta en los jardines de Villa Borghese. Luego, envían una carta al diario lUnità con el nombre de la niña y las razones de su decisión, y se arrojan al Tíber. Los suicidas se llaman Lucia Galante y Giuseppe Di Pietro, y están unidos por un amor desesperado, nacido de las cenizas del matrimonio forzoso de ella con un hombre que la maltrataba. Adúltera, concubina y fugitiva, Lucia expía la culpa de haberse rebelado a su destino con una condena inapelable a la muerte social. Sin trabajo, sin dinero y sin salida legal, la pareja tomó la decisión más radical que podía tomar. Y en su último viaje no se llevaron a la niña con ellos. Esa niña será Maria Grazia Calandrone. Más de medio siglo después, y convertida a su vez en madre, Calandrone emprende el viaje de regreso: recorre los lugares donde su madre vivió, sufrió y amó; interroga a testigos y rastrea archivos. Con la precisión de una detective y la voz de una poeta, traza el retrato de una mujer que eligió la vida para su hija en el mismo acto con el que renunció a la suya.
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