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La reina Dido y un grupo de fieles huyeron de su patria, la fenicia ciudad de Tiro, para evitar una guerra civil. Comenzaba así una epopeya que los llevaría a recorrer el Mediterráneo buscando una nueva tierra donde asentarse y concluiría en el norte de África. Su vagar por los mares, las peripecias que acompañaron la fundación de Cartago y su encuentro con el príncipe troyano Eneas, fugitivo a su vez de la destruida ciudad de Troya y destinado a fundar una nueva Troya en el Lacio, nos sumergen en una historia en la que aventuras, pasión, amor y traición nos atrapan hasta el final. En Dido, reina de Cartago escuchamos la voz de los fenicios que acompañaron a la reina y compartieron su destino y, también, la voz de los troyanos, de quienes los romanos se consideraban descendientes. Es un canto a la memoria colectiva; una indagación sobre los sentimientos y los con ictos humanos, sobre la admiración y el amor que supo despertar esta mujer excepcional, capaz de darlo todo por los suyos. «La lealtad a sus respectivos pueblos, el amor y la traición sellarán el destino de Dido y del troyano Eneas, futuro padre del
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