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El 25 de junio de 1982, ETA dejó una mochila bomba en una plaza de Rentería. Debía explotar a medianoche, pero no lo hizo hasta el mediodía siguiente, justo cuando Alberto Muñagorri, de 10 años, cruzaba la plaza para ir a jugar al fútbol con sus amigos. La explosión le arrancó una pierna, le cegó un ojo y le dejó secuelas para toda la vida, algunas visibles y otras que se manifestaron décadas más tarde. Muchos niños vascos de los años 80 crecieron con su nombre grabado como una advertencia: nunca toques una bolsa abandonada, les decían en casa, porque puede explotarte como a Muñagorri. Ander Izagirre fue uno de esos niños. Por eso, después de publicar libros y reportajes sobre la minería infantil en Bolivia, la violencia en Colombia o los ciclistas que atravesaron el genocidio de Ruanda, Izagirre abordó esta historia de su tierra y de su infancia. Conoció a Muñagorri y paseó con él por su pueblo. Este libro sigue la vida de Muñagorri, que se cruza una y otra vez con la historia violenta del último medio siglo en Rentería y en el País Vasco: los atentados de ETA, la kale borroka, las amenazas, los disturbios
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