En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Nuestros tiempos son inquietos o inquietantes, es cierto. ¿Cómo pensar esto? ¿Cómo dar forma .una forma que no sea estéril, que no sea solamente desesperada. a esto? La tradición religiosa de Occidente ha producido una filosofía de la historia «teológico-política»: un dogma del fin de los tiempos (escatología) asociado a una noción gloriosa» del poder (política). Y todo ello escenificado en visiones espantosas en las que los ángeles del apocalipsis ejecutaban militarmente las órdenes divinas concernientes al devenir de nuestras sociedades humanas. En los tiempos modernos, un pensamiento del aquí abajo ha venido a cuestionar esta visión del allá arriba. Los ángeles del apocalipsis se han convertido en los seres-ángeles de la historia: extraños, en efecto, en cuanto que manifiestan, por crisis inmanentes, el modo en que los tiempos históricos nos alcanzan, nos estrechan directamente. En 1939 y 1940, Walter Benjamin, pensador antifascista por entonces acorralado, escribió, algunos meses antes de su suicidio, un texto capital para nuestro pensamiento contemporáneo: sus «tesis» .que no son verdaderamente tales. «
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