En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
El capitalismo no solo organiza el trabajo, el consumo y el tiempo: gobierna también nuestro deseo. Nos enseña qué cuerpos importan, qué placeres son reconocibles y qué vínculos merecen ser vividos. Convierte la intimidad en rendimiento, reduce la libertad a elección de mercado y hace del goce una experiencia cada vez más privada, acelerada y solitaria. En el centro comercial de la existencia, divertirse significa estar de acuerdo. Frente a esa captura de la sensibilidad, este volumen propone pensar el placer no como evasión ni como lujo individual, sino como un bien común. Si lo distinguimos del consumo, el placer se convierte en una fuerza colectiva capaz de interrumpir las gramáticas afectivas del presente e imaginar escenarios nuevos de convivencia. Los textos aquí reunidos exploran la noche y la fiesta, la intensidad del amor y aquellas prácticas divinas a través de las cuales afirmamos la vida más allá de la acumulación de experiencias. Contra la tristeza organizada y la privatización del bienestar, reivindicamos una política del placer y la vida buena: el afán por volver ingobernable nuestr
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