En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Este libro recorre la relación entre Lorca y el flamenco desde una mirada crítica, documentada y profundamente sensible. Granada, 1922. Manuel de Falla. El Concurso de Cante Jondo. La defensa de lo popular frente a la banalización comercial. El nacimiento del duende como mito estético. La tensión entre tradición y modernidad. La gitanidad, la clase, el género, la voz, el ritmo, el silencio. Todo se entrelaza en estas páginas para mostrar cómo el poeta de Fuente Vaqueros convirtió el flamenco en palabra viva, en símbolo universal y en patrimonio emocional de varias generaciones. Pero Lorca y el flamenco no es solo un libro sobre el pasado. También pregunta por el presente: qué hacemos hoy con el duende, cómo se conserva una tradición sin convertirla en postal turística, qué responsabilidad tenemos al hablar de un arte nacido de la memoria, la marginalidad y la resistencia. Con rigor, pulso narrativo y una clara vocación divulgativa, Antonio Rodríguez Jiménez propone una lectura apasionante de Lorca como mediador cultural: el hombre que no domesticó el flamenco, sino que supo escuchar su herida, su temblor y
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.