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Si sir Max Hastings es uno de los autores de historia militar contemporánea más aclamados es por su capacidad para descifrar y entender la guerra, en todos sus niveles. Una capacidad fruto de haber vivido como corresponsal de guerra los conflictos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, desde Irlanda del Norte a Vietnam y desde Palestina a las Malvinas. En estas entretenidas, vertiginosas y a ratos hilarantes memorias, Hastings despliega su maravillosa narrativa, esta vez en primera persona, para llevarnos desde sus ingenuos sueños románticos de una vida entre guerreros, frustrados por su fracaso sirviendo en el Regimiento de Paracaidistas, hasta ser el primer reportero en entrar en Puerto Stanley en las Malvinas, solo y por delante de la fuerza de desembarco británica, decidido a conseguir una exclusiva. Ir a la guerra es un relato vívido y chispeante, pero también desmitificador, de veinte años de periodismo en la línea de frente y esto no es un eufemismo: Hastings cuenta cómo huyó de Saigón en helicóptero desde la embajada estadounidense mientras la ciudad caía o cómo estuvo a punto de ser abati
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