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A partir de un fragmento del epigrama 71 del libro VI de Marcial: «Teletusa consume y tortura a su antiguo dueño. La vendió como sirvienta y ahora la ha comprado para concubina.», se narra una versión plausible de la biografía de Teletusa, una bailarina gaditana muy conocida en la Roma del siglo I. Excepto en la última parte de la novela, que se desarrolla en el entorno de Siracusa, en el resto, la ciudad de Gades es una protagonista más. En ella arranca la historia cuando Teletusa es una niña y Mario, un caballero romano de visita en la ciudad, la salva de morir ahogada una noche de temporal. A partir de ese acontecimiento, sus vidas quedan ligadas para siempre mediante una tortuosa relación. Cuando la muchacha cumple dieciséis años, Mario se la lleva a Roma. Al poco tiempo, ella se emancipa gracias a sus excelentes dotes para el baile y, en cierto momento, en un arrebato de celos, Mario la vende como esclava para enseguida volver a comprarla arrepentido y marcharse con ella a Siracusa. A lo largo de la novela se juega con la hipótesis, no contrastada pero verosímil, de la existencia en la Gades de aquella época de un grupo culturalmente fenicio (púnico debería decirse) que intenta oponerse al proceso de romanización de la ciudad y con el cual la protagonista está estrechamente relacionada.
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