En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Fernando tiene cincuenta años, un despido que no esperaba y una pregunta que no le deja dormir: ¿quién ocupa ahora su silla? Treinta años siendo el mejor de la sala terminan en una reunión de quince minutos. Lo ha sustituido una máquina. No tiene cara, no duerme, no envejece. Y no ha venido a competir con él: ha venido a reemplazarlo.
La sustituta se cuenta a dos voces. La de Fernando, humana y rota a ratos, que narra el peor año de su vida y, al mismo tiempo, el más fértil. Y la del Algoritmo, fría y sin remordimientos, que explica por qué ha llegado para quedarse. La verdadera batalla no es Fernando contra la máquina. Es Fernando contra la idea de que treinta años de experiencia puedan caber en un prompt. Y es la máquina, indiferente y poderosa, descubriendo que hay algo en la ecuación que nunca termina de cuadrarle del todo: el alma humana, contradictoria, ilógica e irrepetible. Un libro que se lee como una novela con la inquietud de quien pisa un terreno desconocido y que termina planteando una serie de preguntas aún más incómodas que quién se queda con el puesto: ¿quién decide, al final, quiénes somos y cómo trabajamos?
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.