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Hasta el siglo III a.C., las relaciones entre Roma y Cartago habían sido buenas, respetando ambas ciudades sus respectivas zonas de influencia. La expansión de Roma llegó hasta las puertas de Sicilia, que indefensa, pidió ayuda a Cartago, hecho que dio lugar a la Primera Guerra Púnica que, como era previsible, culminó con el éxito del Imperio Romano. El general cartaginés derrotado en el campo de batalla fue Amilcar Barca, padre de Aníbal, que por entonces era tan sólo un niño. Sin embargo, a pesar de su corta edad, la derrota de su padre y de su nación no pasarán desapercibidas para Aníbal, y marcarán profundamente al pequeño, quien desde este momento comenzó a alimentar en su espíritu un odio trascendental hacia los romanos. El tiempo diría hasta dónde las angustias y tribulaciones de estas experiencias le llevarían a encabezar una de las más impresionantes campañas militares contra Roma. La historia de uno de los mayores estrategas militares de la antigu edad que puso en jaque la existencia de la mayor potencia de la época: Roma. Aníbal Barca conquistó parte de la Península Ibérica, cruzó los Alpes y lle
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