En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Paso número uno: Secuestra a un bellezón. Paso número dos: Oblígala a casarse contigo. Paso número tres: Intenta no enamorarte Cuando el Señor Oscuro Kazimir Blackrose secuestra a lady Arabella para obligarla a casarse, espera encontrar a una novia obediente y asustada. Sin embargo, se topa con una daga en la garganta y una mujer furiosa llena de exigencias. Puede que él necesite su linaje heroico para conseguir el dominio total, pero ella no está dispuesta a ponérselo fácil. Arabella ya ha sobrevivido a que su padre la encerrara en una torre y a toda una vida siendo tratada como un objeto. Que la secuestre el villano más famoso del reino es solo otro día cualquiera para ella. Si tiene que casarse con el irritante (y exasperantemente atractivo) Señor Oscuro, lo hará bajo sus propios términos: tener libertad dentro de su fortaleza, que él mantenga las manos quietecitas y que sea completamente honesto acerca de sus planes. Pero cuando todo se tuerce, Kazimir se enfrenta al reto más aterrador hasta la fecha: conquistar a su propia esposa. Entre sesiones de entrenamiento mágico, partidas de golf con los ojos de
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.