En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Bye, bye, Europa es el testimonio incisivo y provocador de Jacques González, fruto de su experiencia personal y profesional en el corazón mismo del proyecto europeo. Lejos de los discursos oficiales y de la retórica institucional, el autor ofrece una mirada directa a veces incómoda sobre la realidad cotidiana de una Europa que dista mucho de la imagen idealizada que durante décadas se ha proyectado desde sus centros de poder. A través de su estancia en Bélgica, y especialmente en Bruselas, González traza un retrato fragmentado de una sociedad profundamente dividida: tensiones lingüísticas y culturales entre Flandes y Valonia, una capital atomizada en barrios que parecen mundos inconexos, y una convivencia marcada por el contraste social, la inmigración masiva y la pérdida de referentes comunes. Lo que en principio se presentaba como el epicentro de la unidad europea aparece aquí como un mosaico de fracturas difíciles de reconciliar. Con un estilo ágil y de raíz autobiográfica, el autor combina observación sociológica y vivencia personal para plantear preguntas de fondo sobre el presente y el futuro de E
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.