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La cultura basada en el libro como elemento central se ha visto seriamente afectada y marginalizada en disputa con los contenidos en soporte digital servidos en las mismas plataformas que el entretenimiento multimedia. Llegados hasta aquí, cabe preguntarse si la cultura del libro tiene futuro. Incluso si, en este momento, aún sigue con vida. ¿Y si en realidad ya no existe? ¿Y si ha muerto a manos de un nuevo modelo basado en las pantallas? Habrá quien diga que sí, que está viva. Que lo demuestran las cifras de ventas de los libros. Según los informes más recientes, el mercado editorial sigue disfrutando de muy buena salud y el número de lectores no deja de crecer. No hay nada de qué preocuparse entonces. Y, sin embargo, a nuestro alrededor el uso de pantallas se generaliza cada año que pasa, cada generación que viene. ¿No estaremos ante un espejismo? ¿Y si el modelo cultural basado en el libro está muerto y no nos hemos dado cuenta? ¿No seremos los defensores de la cultura del libro unos muertos vivientes? ¿Y si, en realidad, nos estamos comportando como auténticos zombis frecuentando los mismos lugares, re
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