En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
¿Quién fue ese misterioso dios persa que acabó en occidente compitiendo por la supremacía religiosa con el cristianismo? El enigma del mitraísmo nos sigue fascinando. la misteriosa figura de Mitra, el dios que mata al toro, continúa despertando la curiosidad y admiración. Para comprender el mitraísmo, es necesario conocer la larga y sorprendente migración que esta divinidad realizó desde el reino persa hasta el interior de las fronteras del Imperio romano y al corazón de sus habitantes. Israel Campos, doctor en Historia nos conduce a un viaje desde los primeros testimonios de su culto en las tierras de Mitanni, hasta su desaparición a lo largo del siglo V en el entorno mediterráneo. En este viaje descubriéremos el itinerario que realizó la deidad Mitra desde oriente hasta su llegada a occidente. Visualizando el proceso transformador que experimentó la propia divinidad durante su periplo hasta erguirse en un prominente dios en el panteón romano. A través de las fuentes arqueológicas, epigráficas y textuales nos aproximaremos a conocer desde el culto persa a este dios hasta las prácticas mistéricas con las qu
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.