En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
UNA BIBLIOTECA ESPECIAL, DONDE SE ATESORAN LIBROS, ESPERANZAS, EMOCIONES Y SEGUNDAS OPORTUNIDADES«Una carta de amor a los libros.»Una novela que te llegará al corazón.Durante cuarenta y dos años, Sally Harrison ha construido una biblioteca única, repleta de historias de esperanza. Cada cumpleaños de su hija Ella, a la medianoche del 11 de julio, Sally añade un nuevo libro a las estanterías con una nota dedicada a la persona a la que más quiere y a la que no ve desde hace mucho tiempo. Veintiún años atrás, después de una fuerte discusión, Ella huyó a Australia, dejando un vacío irreparable en el corazón de su madre. Sin embargo, pese al dolor y la distancia, Sally nunca ha abandonado ese pequeño ritual con la esperanza de que algún día su hija regrese para hojear los volúmenes. Un suceso inesperado obliga a Ella a regresar al lugar que una vez llamó hogar, rodeada de libros y recuerdos. Allí descubrirá que cada final es solo el inicio de un nuevo capítulo y que, a veces, lo único que necesitamos para seguir adelante es atrevernos a pasar página.Los lectores han dicho:«Inspiradora y preciosa. Es perfecta para
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.