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En su tiempo hubo muchos artistas de vanguardia, Mariano Fortuny y Madrazo no fue uno de ellos. Su originalidad está en la capacidad de síntesis de influencias diversas entre ellas su vinculación al orientalismo, que heredó de su padre para crear una obra artística atemporal, polifacética y muy original. Admirador de Richard Wagner, le influyó en el simbolismo de algunas obras, y sobre todo despertó en el joven artista su vocación de escenógrafo. Otras influencias se pueden rastrear en el Liberty o modernismo italiano y el art decó, además del arte grecolatino y el Renacimiento italiano. Entre 1901 y 1907, patentó el Sistema Fortuny de iluminación escénica y la famosa Cupola, y, en 1909, el Delphos, el vestido más icónico de la historia de la moda, en cuyo diseño participó su mujer Henriette Nigrin. Antes de la I Guerra Mundial empezó a fabricar su veluto di seta o terciopelo de seda y, tras ella, inició la producción de estampados de algodón en la nueva Fabbrica Fortuny y de lámparas para decoración y usos profesionales. Así mismo, fue nombrado Cónsul español en el Véneto y comisario del pabellón de España
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