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Publicado originalmente en 1996 y después de tatuar para siempre la literatura hispanoamericana con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Loco afán dibuja «un friso arcaico donde la intromisión de un patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de rearmar el mundo».|
6TE|785548|001|1|Publicado originalmente en 1996 y después de tatuar para siempre la literatura hispanoamericana con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Loco afán dibuja «un friso arcaico donde la intromisión de un patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de rearmar el mundo».
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