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En los últimos años del imperio zarista, la figura de Grigori Rasputín surge desde las profundidades de la estepa siberiana para instalarse en el corazón del poder en San Petersburgo. Klabund construye en esta obra un retrato crudo de la agonía de la monarquía rusa, donde la fe mística y la ambición política convergen en un escenario de decadencia absoluta. La narración sigue el ascenso del monje desde sus raíces humildes hasta su consolidación como consejero espiritual de la zarina Alejandra, cuya desesperación por la salud del heredero al trono abre las puertas de palacio a la influencia de este personaje. A través de una prosa expresionista de carácter cinematográfico, el autor disecciona los mecanismos de una corte asfixiada por el absolutismo y la superchería. Mientras la Primera Guerra Mundial desangra al país y la corrupción carcome las instituciones, Rasputín actúa como catalizador de las fuerzas sociales que desembocarán en la revolución. El texto explora la dualidad de un hombre percibido simultáneamente como santo y demonio, cuya presencia precipita el fin de una era. El conflicto escala con la a
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