En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
¡Me decepcionaste! ¿Quién podría recuperarse de semejante acusación? ¿Y quién, además, no ha recurrido a ella alguna vez? Somos seres que no dejamos de decepcionar y de ser decepcionados. Sin embargo, los moralistas lo han repetido hasta la saciedad: decepcionarse es, sobre todo, ser víctima de expectativas que solo existían en nuestra cabeza.Pero, ¿qué pasaría si eso no fuera todo?, se pregunta el autor en estas páginas. ¿Y si tras la danza de la esperanza y la decepción, de las expectativas y su frustración, se desplegara un verdadero orden del mundo que decidiera por nosotros lo que podemos y lo que no podemos hacer? ¿Y si decepcionar fuera, sobre todo, una forma de escapar de ello? Entonces, decepcionar sería un placer.
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.